Cap. 66
—Vas a molestarte. — Sentencio, escabulléndose por un espacio libre. Un firme agarre a su brazo la detuvo, atrayéndola hacia sí. Violette forcejeo, pero al ver que su lucha era imposible, opto por rendirse. Con el ceño fruncido y el rictus de tensión en los labios, elevo su barbilla, contemplando frente a frente al hombre. — Hoy acudí al consultorio de Greta-. El emperador debe ser intervenido inmediatamente, así que mi maestra dedujo que sería adecuado auxiliarla en la cirugía.
Edmond no duda