Cap. 63

Violette demoró en finalizar su turno. Un niño solicitaba su ayuda a gritos y ella era la única especialista capaz de responder. La herida no fue de gravedad, una sutura leve y un vendaje sencillo apaciguaron el ánimo elevado de los padres, quienes aguardaban en la sala de espera. Al terminar, dirigió al pequeño hasta el lugar premeditado, indicándole a sus padres cuidados básicos para mantener la herida limpia, lejos de alguna infección y marcando la próxima cita para deshacerse de los puntos.
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