Cap. 40
¿Y que más podría hacer?— Mascullo el hombre, despidiéndose con un leve gesto de la pelirroja mientras la miraba partir. Situó a la peli-negra en el asiento del copiloto, pasando el cinturón por su diminuto cuerpo, no sin antes asegurarse que no estuviera atravesando por una congestión alcohólica. Subió al automóvil y arrancó de inmediato, no podía abandonarla en su apartamento por ende, se adjudicó el derecho de decidir y llevarla hasta el suyo. —
¿Hm? ¿Edmond-?— cuestionó adormilada, entreabr