En los siguientes días, los muchachos regresaron uno a uno a la casa, pero está vez para mi sorpresa se quedaron cuidando los alrededores, estaban muy misteriosos y casi no me hablaban, simplemente me resigne a mirarlos de lejos.
Era un día muy caluroso, así que decidí bajar al jardín, quería leer un libro para entretenerme justo cuando me proponía a bajar las escaleras, escuché la voz de Piero, que parecía estar enojado, estaba casi gritando.
Caminé despacio sin hacer barullo, también pude ve