convivir.
Cuando me bajaba de la habitación siempre encontraba a uno de los muchachos en la casa,
Era muy extraño que cada día estén acá a esa hora, se quedaba al menos uno de ellos en la casa, después de Simón al día siguiente fue Piero el parecía ser el más rudo con muchas cicatrices en el cuerpo y en el rostro, no me dirigió la palabra solo quedo mirando un libro y después buscaba otra cosa que hacer menos encontrarse conmigo,
era aun más incómodo.
Otro día Brandi, el sin embargo era más gentil