Escolta.
Al día siguiente, me bajé silenciosamente a la sala para mi sorpresa realmente no encontré a nadie, me siento más tranquila.
Tenía mucha hambre ayer no había comido nada e Ibrahim dijo que aguantará mi hambre —Ibrahim, eres un idiota.
Me dirijo a la cocina que estaba detrás de la sala, entre cuidadosamente para no hacer ningún tipo de ruido, noté que la alacena estaba llena de alimentos que podía utilizar, decidí preparar la comida utilizando algunos de los alimentos que estaban ahí, en ese