Ella no te olvido.
La noche estaba fresca, afuera se podía escuchar el viento que golpeaba las hojas de los árboles, el cielo oscureció de repente.
Sin embargo Daniel, seguía con una expresión tranquila pero a la vez fría, era muy comprensible que estuviera actuando de esa manera aún no conocía la verdad, y por dentro debería de estar muy molesto con Luz.
Todo éste tiempo debió pensar que ella lo había dejado por su hermano Manuel.
—Jefe…
Mencionó Ibrahim.
—¡Ya te dije Ibrahim, no quiero involucrarme con la