El amor no se puede ocultar.
Esa tarde Daniel e Ibrahim salieron a la ciudad tenían algo pendiente ahí, me quedé algunos minutos sola pensando en todo lo qué me contaron sobre Manuel, estaba sentada en la biblioteca, estoy recordando poco a poco mi vida anterior al accidente y cada vez más puedo ver con claridad el rostro y la sonrisa de Dan, soy tan estúpida como no me di cuenta que el hombre de la playa y del baile jamás podría ser Manu, —¿Cómo pude olvidar a Daniel?
Me odio tanto, seguramente él creyó que yo solament