Algo bueno.
A pesar de su seriedad y malhumor nos estamos llevamos bien,
— Ibrahim... ¿Cuánto kilómetros más, tenemos que viajar?
—Mucho…
Ni me mira, simplemente sigue conduciendo tranquilo.
—¡Sólo eso! , merezco saber dónde me estás llevando.
—¡Lo sabrás , muy pronto!
No sabe lo desesperada que estoy por dentro, para él todo esto es normal.
—¿ Cómo sabré, si no me estás mintiendo y eres tu quién quieres hacerme daño?
—¡ No lo sabrás! Sólo te queda confiar.
Él era un hombre frio y misterioso, no