Mundo ficciónIniciar sesión—Bonito bronceado —le dijo Elena cuando vio entrar a Brenda al restaurante desde el recibidor del maître.
— ¿Puedes ir a tu oficina?
—Claro vamos.
Ambas chicas fueron hasta la oficina de Elena, siguieron de largo el despacho y fueron al sofá.
—Cuéntame —dijo Elena emocionada—, ¿Cómo lo pasaste en Curazao?
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