Verdades a medias (2da. Parte)
El mismo día
New York
Ralph
Las advertencias son muros invisibles que algunos no se atreven a cruzar, presos del miedo, del qué dirán, de perder la miserable estabilidad que llaman “vida”. Viven encadenados a su comodidad, como perros domesticados, obedientes, esperando la próxima orden para no salirse del guion. Pero también están los otros. Los que, al escuchar una advertencia, se detienen un segundo... solo para luego acelerar. A esos les arde algo en el pecho, una especie de hambre primitiv