Una trampa o el destino (3era. Parte)
En la noche del mismo día
New York
Kelly
Creo que, en el fondo, todos tenemos un poquito de imbéciles. Algunos lo camuflan mejor, claro, con títulos, con trajes caros o con discursos de superación personal, pero ahí están… igual de vulnerables, igual de estúpidos. Porque por más que el instinto nos grite que estamos frente a un desastre inminente, ¿qué hacemos? Le abrimos la puerta. Lo invitamos a pasar. Le ofrecemos café.
Sí, nos creemos indestructibles. Valientes. Invencibles. Y ahí empieza l