Trampas, verdades y más (1era. Parte)
El mismo día
Washington
Ralph
Aunque todo parezca perdido, aunque el escenario se haya volteado por completo y todos te den por muerto… no has perdido. No de verdad. La única derrota real es la que aceptas. Pierdes cuando te rindes, cuando decides agachar la cabeza y dejar que te aplasten. Pero mientras sigas respirando, mientras quede una mínima posibilidad, por sucia que sea, aún puedes ganar. ¿Es fácil? No. ¿Es limpio? Mucho menos. Pero es eficaz.
A veces hay que tomar el camino más oscuro.