—Me gustas desde el primer dia que te vi, eres preciosa, eres una muñeca bella, y me encantas, quiero lo mejor para ti, debo lograr que saques diez, conmigo solo sacaras diez, si me dejas ayudarte —dice Héctor mirándole fijamente con ojos de locura.
Lucrecia solo mira y en eso hace su primera intervención Gabriel, el cual está acompañado de una joven, Lucrecia se da la vuelta, y le parece conocida, se parece a la camarera que vio en el hotel cuando estaban de luna de miel.
La sala de la mansión