La oficial de policía encargada de tomar notas echó un vistazo a Fabiola, quien estaba sentada en el sofá manipulando silenciosamente su computadora portátil.
Ambas habían peleado, y en diferentes grados, sus rostros y cuerpos mostraban las marcas del conflicto.
Pero, si se llegara a comparar, las leves marcas de arañazos en la cara de Fabiola no eran nada en comparación con Claudia, que era un desastre.
Ella tenía varias cortadas en su cara y manos, y su ropa estaba desgarrada, luciendo extrema