Qué coincidencia, el esposo de Fabiola también tenía el apellido Sánchez.
—Gracias —Fabiola la acompañó hasta la puerta. —Ten cuidado en el camino, vete rápido, no sería bueno si alguien te reconoce.
—Sí.
Nina echó una última mirada a Benedicto, luego retiró su mirada.
Ese hombre era alguien a quien no podía aspirar.
Antes, Fabiola no lo había visto, pero Nina sí lo había visto claramente.
Ella practicaba artes marciales, así que sabía demasiado bien las reacciones subconscientes de una persona