La mirada de Benedicto se volvía ligeramente fría.
No por otra cosa, sino porque Fabiola lo protegía a todos, excepto a él.
—Mira esto —decía Fabiola como si regañara a un perro, con las manos en la cintura y claramente enojada. —Sergio es tan inteligente, y ahora está completamente confundido. ¿No sabes que el trabajo de alta intensidad puede volver loca a la gente? Si su familia te demanda por explotar a tus empleados, no te escaparás fácilmente.
Sergio, que un segundo antes estaba tan conmovi