La reacción de Vargas fue muy seria: —Profesor, no se puede bromear así sin más, ella es una colega de mi empresa, todavía es una chica joven y no tiene novio. Si habla de esa manera, puede llevar a malentendidos.
La profesora se quedó perplejo por un momento, luego se disculpó con Natalia: —Lo siento, no debí haber preguntado eso.
De hecho, ese tipo de bromas eran muy comunes en Listenbourg.
Por lo que Natalia no lo tomó en serio.
Pero al ver a Vargas tan serio, un remoVargaso inexplicable surg