—¿Qué pasa, te resulta difícil? —Benedicto lanzó una mirada fría a Sergio.
Sergio, sudando, se apresuró a contestar: —No, no, no.
—Vete entonces.
—Sí.
Mientras Sergio se dirigía hacia la puerta, Benedicto de repente recordó algo y lo detuvo.
—Fabiola mencionó que, cuando estaba en Marruecos, alguien misterioso le envió un mensaje. Encuentra quién es esa persona.
Sergio abrió la boca sorprendido, esperando más instrucciones de Benedicto.
Tras una larga espera, solo para ver que Benedicto había ba