Fabiola llevaba ropa de trabajo hoy, la cual realzaba su figura de manera impresionante.
Fabiola dijo: —Hablando de invitaciones a comer, creo que lo he mencionado varias veces ya.
Mientras hablaba, servía agua para Pablo.
Al recibir el vaso, los dedos de Pablo tocaron inevitablemente la piel de Fabiola.
Ese contacto eléctrico le hizo sonrojar.
Bajó la cabeza y tomó varios sorbos de agua con fuerza para calmar su corazón palpitante: —Sí, ¿estás libre este fin de semana? Quizás podríamos comer ju