Dentro de la empresa SánchezSalinas.
Después de haber destrozado todo lo que podía, Claudia finalmente se sentó exhausta en la silla del jefe.
Blanca estaba de rodillas entre los escombros, con heridas en la frente, las manos, las rodillas... todas causadas por Claudia, pero ella no tenía el coraje de emitir ni un gemido.
El asistente abrió la puerta, vio el desastre y se apresuró a salir, pero Claudia lo detuvo.
—¿Qué sucede?
El asistente, con la frente tensa, dijo: —El señor Oscar Nova ha lleg