Capítulo 30
Sin dejarla terminar sus palabras, Benedicto agarró bruscamente a Joana y la arrastró hasta la puerta. Abrió la puerta de golpe y la arrojó afuera sin contemplaciones.

Su mirada estaba gélida, y su aura era fría y escalofriante.

—¡¿Tú crees que eres digna de algo?!

El rostro de Joana palideció al instante.

A poca distancia, Alejandro observaba la escena y sacudía la cabeza con resignación.

Y aún así, no se permitía admitir sus sentimientos por Fabiola.

Parecía ser un caso de terquedad impenitent
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natamarinecada cual yo sé actualiza esta historia?
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