Benedicto llevó a Fabiola, que estaba a punto de dormirse, de vuelta a la villa. Después de bañarla y cambiarla de ropa, la arropó cuidadosamente antes de dirigirse a su estudio y encender el ordenador.
La luz azul iluminaba su rostro mientras miraba intensamente la información sobre Vargas que había conseguido Mario. Tras un momento, hizo clic en el teclado.
Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Mario también tecleaba en su ordenador, echando un vistazo a Pablo, que bebía solo detrás de é