Además de los cinco accionistas que ya estaban presentes, los altos ejecutivos de Grupo Salinas comenzaron a entrar uno tras otro en la sala de reuniones.
Fabiola echó un vistazo y reconoció a casi todos.
Todos eran miembros de la familia Salinas.
Grupo Salinas, más que una empresa, parecía un taller familiar.
Todos estaban conectados por relaciones familiares, no era de extrañar que Ana y Gaspar pudieran enriquecerse sin escrúpulos durante tantos años sin ser descubiertos.
Fabiola respiró hondo