Alejandro ajustó sus gafas con montura de oro: —Mi apellido es Torres.
Leonora pensó un rato, pero no recordó ninguna familia rica con ese apellido.
Además, como la cuarta familia más poderosa, la familia Herrera, aparte de prestar atención a las familias Sánchez y Benitez, no les importaba nadie más.
Se burló: —Veo que eres educado y refinado, probablemente solo estudiaste mucho.
—¿De qué sirve estudiar tanto si al final terminas trabajando para nuestras grandes familias?
Alejandro levantó una