Cedro estaba realmente ansioso por descubrir qué tipo de mujer podría hacer que su tío, quien siempre había sido indiferente a los asuntos del corazón, se enamorara a primera vista y se casara de inmediato.
Benedicto permaneció en silencio.
Cedro se acercó un poco y preguntó: —Tío, ¿no será que la tía es demasiado hermosa y quieres mantenerla oculta para que no la veamos?
Benedicto no negó nada.
Los ojos de Cedro se abrieron de par en par en un instante: —¡Adiviné! ahora que lo dices, me siento