Fabiola se giró y vio a Cedro siguiéndola, frunciendo el ceño.
Pablo también vio a Cedro y, frente a este destacado joven de Ciudad Norte, asintió con respeto pero sin sumisión: —Cedro Sánchez.
—¿Cuándo regresaste?
Cedro extendió la mano para tomar a Fabiola, en un intento de afirmar su autoridad, pero ella lo rechazó sin piedad.
Además, se paró detrás de Pablo.
Claramente no quería estar cerca de él.
Este gesto indudablemente enfureció a Cedro, quien la miró con una advertencia en sus ojos somb