Fabiola observaba todo esto.
Miró a Benedicto con sentimientos encontrados: —Deberíamos subir ya.
Era tanto para Benedicto como para Alejandro.
—Vamos —dijo Benedicto, tomando la licuadora.
Patricia iba delante.
Seguida de cerca por Fabiola y Benedicto.
Alejandro caminaba detrás.
En el ascensor, seguía mirando su teléfono.
Escuchando los sonidos, Patricia se mostró irritada: —Las chicas de hoy son tan directas.
Dicho esto, se dio cuenta de lo amarga que sonaba su voz.
Estaba tan avergonzada que