Antes de que pudiera terminar, Silvia lo interrumpió: —Alonso, ve a preparar algo de fruta.
Alonso, dándose cuenta de algo, cerró la boca y se levantó hacia la cocina.
Fabiola, mirando su espalda, preguntó con curiosidad: —Alonso iba a decir...
—No es nada —interrumpió Silvia, apretando el puño escondido debajo de un cojín, con una sonrisa tranquila y hermosa. —No le hagas caso.
Ella tomó la mano de Fabiola, observando detenidamente el anillo que había estado guardado durante años.
—Este anillo