Aunque las cuatro grandes familias no se llevaban bien entre sí, en tiempos de crisis, siempre había que hacer una visita.
Claudia se puso pálida: —¿Cómo pudo suceder esto?
¿No debería haber sido Fabiola la que regresara así?
—Ahora mismo no está claro, voy a ir allá —Cedro dejó estas palabras y se fue rápidamente, dejando a Claudia llena de miedo y ansiedad.
Al llegar a la casa de Herrera, Cedro descubrió que la situación de Joana era aún más grave de lo que el abuelo había descrito.
Ella yacía