Fabiola se quedó atónita.
La cantidad de información en esas palabras era abrumadora, y no sabía por dónde empezar a preguntar. Finalmente, balbuceó: —¿Ustedes... organizaron una propuesta de matrimonio?
—Sí —dijo Patricia con pesar. —Probablemente ya la desmontaron, es una lástima que no tomamos fotos para recordarlo. No era nuestro restaurante, después de todo.
Fabiola también se sintió decepcionada, pero rápidamente se recompuso: —Después de que Benedicto llegó ese día, me desmayé. ¿Sabes qué