Capítulo 116
Alejandro llevó directamente a Patricia a casa.

Al llegar a la puerta de casa, Patricia seguía protestando: —Suéltame, tengo que volver y matar a ese hijo de puta.

Alejandro, abrazando la cintura de Patricia con una mano y abriendo la puerta con la otra, encendió la luz y le dijo: —Si no fueras amiga de Fabiola, ahora solo quedaría tu esqueleto.

Patricia, desafiante, replicó: —¿Qué? ¿Acaso se atrevería a matarme?

Alejandro se encogió de hombros sin decir nada, se dirigió a la cocina, le sirvió u
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