En la tienda de conveniencia.
Fabiola cogió algunos panes y también compró unas botellas de agua.
Patricia, curiosa, le preguntó: —¿Por qué compras agua también?
En el puesto de barbacoa hay bebidas frías.
Las orejas de Fabiola se enrojecieron de manera antinatural: —Quiero beber agua pura.
Patricia se acercó: —¿La quieres para ti o es para comprarla para Benedicto?
—La quiero para mí, ¿ya está bien? —Fabiola cogió otra botella de agua y luego se giró hacia Patricia. —¿Qué pasa entre tú y Alejan