—Hola Jen, ¿todos los que están aquí son tus primos?— le pregunté.
Jen negó con la cabeza.
—No. Algunos de ellos son novias de nuestros primos, amigos e incluso sólo citas.
Oh eso explica por qué estoy aquí. Sólo soy un amigo aquí.
—Oye, ¿de verdad no te vas a cambiar?— Ella preguntó. —El sol está subiendo y es mejor para tomar el sol.
Tragué saliva y me rasqué la nuca.
—No seas tímida, Amalia—. Respondió riendo. —Te acompaño al vestuario. ¿O quieres que Silvestre te acompañe?
Negué con la cabe