—Entonces, ¿conseguiste una habitación?
—Te odio—. Le fulminé con la mirada mientras me cruzaba de brazos y cogía la bolsa de mi equipaje. —¿Dónde está mi habitación?
Él usó su cabeza para mostrar la dirección.
—Nuestra habitación está por allí. Justo detrás de esa puerta de madera marrón.
—¡¿Nos vamos a quedar en una habitación?!
—Sí, ¿tienes algún problema con eso? — Sonaba tan tranquilo y quiero matarlo por eso.
¿Por qué siempre parece que todo está bien? Nada está jodidamente bien desde el