Llegué a mi apartamento y reuní todo lo necesario para buscarla, pero sin saber siquiera dónde se encontraba no tuve más opción que llamar a Aedus. Él era el único que podía darme una información certera de lo que había sucedido.
—Esperaba tu llamada —respondió tan pronto tomó la llamada—. Te enviaré la ubicación del lugar en el que nos estamos quedando.
—De acuerdo —fue todo lo que dije y colgué.
Me apresuré a guardar todo en una maleta y minutos después recibí la ubicación de Aedus. No me agr