Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon gran agilidad fue al cuarto y comenzó a recoger los zapatos regados y luego mi ropa. La cabeza iba a estallarme, de pena, de miedo, de sospecha, de desconcierto, de pura impotencia, arruinar así nuestro día, nuestro primer día, lo bien que la pasamos desde que apareciera.
–No se cuanta ropa tengas pero aquí perdiste una buena, por lo menos tus franelas.
–Tengo más, es lo de menos. –Respondí tomando toda mi ro







