Capítulo 26.
Bastian.
Inhalé y exhalé lentamente cerrando los ojos.
El Alfa Frederick lo hacía ver tan fácil...
Un aleteo a mi derecha me llamó la atención y abrí los ojos para ver a el Halcón a mi lado.
Quizá tendría curiosidad por saber qué era lo que había dentro de la bolsa a centímetros de sus patas.
Con cuidado acerqué mi mano con temor de que me atacara; no lo hizo, así que solo saqué algunas frituras y se las ofrecí.
Las tomó delicadamente con su pico y fue cuando caí en cuenta que ellos no comían