Capítulo 14.
Bastian.
Giré rápidamente para encontrar que, efectivamente, teníamos un enemigo a la vista.
O, al menos, a mi vista.
Saqué mis garras y esa fue suficiente invitación para la criatura que se encontraba a algunos metros de distancia. Corrió hacia mí y yo solo afiancé mis pies a la tierra esperando que llegara a mi alcance.
En cuanto estuvo cerca, se arrojó con las garras por delante hacia mi cabeza. Yo caí sobre mis rodillas soportando el impacto para cortar con mis garras sus rodillas y lanz