—Bienvenida señorita— le digo en cuanto llega a mi recepción— no sabía que el color blanco te quedaba bien, pero ahora que te honestidad de negro te ves mucho más hermosa, es un honor que vengas a mi humilde morada, mis padres están sumamente contento por esperarte y creo que mis hermanos también, te va a gustar lo que hemos preparado y esperote puedas sentir muy cómoda, acuérdate que estás como tu segundo hogar.
—Pues para mí es un agrado que me reciba de tal forma, es sin duda la fo