34. NUEVO REFLEJO
Christian
La solté recibiendo una bofetada de su parte al darle un segundo de ventaja que supo aprovechar, pero eso solo incrementó mi cólera y de paso mi éxtasis, y sin más, arrebaté su boca apoderándome completamente de ella, volvió a morderme siendo esta vez más fuerte que en el baño y sonreí malvado, lascivo.
—Necesitarás mucho más que eso para librarte de mí.
—Jamás me tendrás a tus pies.
—Ya lo estuviste y lo seguirás estando las veces que me dé la puta gana, Alma Montenegro.
No hubo