68. ¡No lo hagas!
Penelope
Esto es cómo si acabara de despertar en medio de una pesadilla y todo estuviera pasando en cámara lenta a mi alrededor.
Puedo ver como Robert toma a Marcus de la camisa y lo amarra en una silla al lado de todas esas mladit4as herramientas de tortura y sieto que la respiración se me ha quedado atorada en el pecho y la sangre ha abandonado del todo mi rostro.
—¿Qué estás haciendo?—digo, e intento acercarme a Marcus, pero el alfa me sostiene con fuerza manteniéndome en mi lugar.
—Ya te lo