34. Solo confío en ti
Penelope
Todo pasa como un borrón después de la llegada de Micka. Me muevo casi por instinto, llenando un bolso para mí y otro para Nicklaus, metiendo cualquier prenda y pertenencia que pueda encontrar en la prisa.
Echo una bolsa con los libros más importantes junto a la puerta.
El miedo y la angustia hacen un hueco en mi pecho mientras corremos hacia la frontera. Nicklaus lleva a Micka en brazos, el pequeño temblando aún, su rostro pálido y sucio apoyado contra el pecho de Nick. La imagen de s