160. Está viva
Penelope
El aire en la celda es denso y pesado, cargado con el hedor metálico del sudor y la suciedad. La luz débil y parpadeante de una lámpara de pared apenas ilumina el espacio, proyectando sombras inquietantes que bailan en las paredes.
Cada respiración se siente como si estuviera atrapada en un túnel oscuro, y la sensación de opresión es casi tangible.
Mi corazón late con fuerza mientras entro en la celda, sintiendo la maldad palpable que emana del hechicero oscuro encadenado en el rincón