Mundo ficciónIniciar sesiónDebo admitir que su cara desfigurada por mis palabras me causó gracia pero también debo admitir que ese beso fue magnífico y que deseaba repetirlo y era una mierda que no se pudiese.
—No lo acepto.
—No es mi problema —lo encaro—, llevame a la residencia por favor.
Su tez es t







