Ya pasaron dos míseras semanas desde que Kelly y yo dejamos de hablarnos. Lo bueno es que me paso todo el día en la oficina y cuando llego ella ya está dormida o encerrada en su habitación, así que no siento feo no poder decirle que su vientre está cada día más hermoso. Podemos chocar y todo lo que sea, pero ni así hablamos.
—Barry, regresa a la Tierra, por favor —William pasa su mano enfrente de mi cara.—No me estás prestando atención, carajo.
—Perdón, no entiendo por qué estamos aquí—estoy