Capítulo 107. El rugido de la duda
El motor rugía mientras Aslan Burke esquivaba el tráfico con una conducción temeraria, rozando el límite del accidente en cada intersección. Tenía una mano fija en el volante y la otra presionando el manos libres del tablero, mientras el rostro de su jefe de seguridad aparecía en la pantalla integrada.
—¡¿Cómo carajos no va a haber cámaras en una zona de alta seguridad?! —rugió Aslan, golpeando el volante con la palma de la mano—. ¡Me estás diciendo que en los alrededores de la clínica Bio Nex