Punto de vista de Aidan
Sun me besó, no le importó nada, fue un beso cargado de gratitud y de un alivio. La agarré por la cintura, la pegué contra mi pecho y respondí el beso. Reclamé su boca delante de todos, dejando claro que ella era mi mujer y que nadie más la iba a tocar.
Sun se separó de mí, me miró a los ojos un segundo, asintió con la cabeza y se dio la vuelta.
Corrió hacia la parte trasera de la ambulancia, subió y se sentó en la banca al lado de la camilla donde los paramédicos ya le