Punto de vista de Aidan
Arcus Miller caminó entre los rehenes con el arma colgando a un lado, como si estuviera en su propia casa.
Caminaba con pasos lentos y seguros, sintiéndose el dueño de la situación el muy maldito, miraba las caras de los que estaban en el suelo. A algunos les tocaba la cabeza con la punta del cañón. Otros se encogían solo con sentirlo cerca. El silencio era casi total, solo se escuchaban respiraciones agitadas y algún sollozo ahogado.
—Voy a contar hasta diez —dijo e