Punto de vista de Sienna
Días después de que Maya y los gemelos llegaran a casa, la mansión se había convertido en un manicomio con pañales. Los bebés lloraban por turnos, nunca al mismo tiempo, como si se hubieran puesto de acuerdo para no dejarnos dormir. Maya se paseaba en bata gritando que ya no tenía pechos sino zonas de desastre. Jax se había dejado la barba y caminaba como zombie.
Esa tarde esperaba a Aidan en el sillón de la sala, la cajita estaba escondida detrás de un cojín, cada vez